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Elementos filtrados por fecha: Octubre 2013

Roberto López Martín, el pintor de lo monstruoso

El creador de los pequeños Frankensteins

Roberto López Martín. Foto: Mamen Hernández

¿Dedicarse al arte en los tiempos que corren es de valientes? ¿De buscavidas? Robert López Martín se define a sí mismo con este último calificativo que más de uno usa hoy día para sacarse las castañas del fuego. Las manos de este artista plástico no sólo se dedican a modelar con la pintura, sino a hacer instalaciones y collages en creaciones muy personales donde lo grotesco se alía con la crítica y alienta al espectador a que dude, a que se cuestione el poder de la identidad y la imagen. Consciente de que vivir del arte es inviable en España, paga sus facturas con su trabajo como profesor de Pintura e Historia del Arte contando con que la opción para rentabilizar su obra es “irse fuera, aunque siempre he pensado que estar aquí es donde hay que estar”. Su trabajo se ha expuesto en Rosario y en Malmo, además de en salas y galerías madrileñas. Estas exposiciones y los concursos “me han permitido profundizar en el tema que quiero y creo que se nota al ver la obra. Mi obra no se ve rápido, sino que te llama la atención y te quedas con ese gusto, malo o bueno, pero te quedas con él”. Baldosas Rojas quiso saber más del proyecto de Roberto López Martín.

¿Qué tipo de arte haces? ¿Cómo definirías tu trabajo?
Trabajo principalmente sobre lo monstruoso, lo abyecto; temas que hoy en día están un poco lavados con lejía. Tiendo a fijarme más en la deformidad, la gente que tiene problemas de elefantiasis o problemas congénitos. Creo en la belleza del pliegue y empiezo a crearlos e invito a jugar con lo grotesco y lo normal, si en algún momento puede existir lo que es normal y hacia dónde llega. Este es el principal árbol del van saliendo distintas ramas: Quién domina lo aceptado y lo no aceptado y hacia dónde vamos.

Esta es la línea principal en la que se enmarca tu obra, además del juego.
El juego es una constante porque ahí es donde aprendemos los valores y lo que somos realmente. La construcción del individuo y del yo.

Otro tema importante es el papel de los medios de comunicación.
Son esas dos líneas: lo monstruoso y los medios de comunicación. Los mass media son los que al final producen ese malestar contigo mismo porque al final no estás a gusto; necesitas tener una talla “tanto” o buscar un estereotipo de mujer. Es antinatura. Además, al final tú eres consciente, pero quieres participar. En Donde juegan los códigos ya se plantea la duda: “Bueno, estamos metidos en este juego y aún así, estoy jugando, aunque no lo creas. Estás siendo manipulado con cada imagen que estás viendo.” 

Entonces, en esta búsqueda de lo grotesco es ¿nos volvemos deformes o nos vuelven deformes?
Nos volvemos deformes porque no hay que quitarse la responsabilidad de que realmente tenemos que ser conscientes de esta manipulación que estamos sufriendo. Al final es un trabajo de nosotros mismos, de intentar salir de esta burbuja que es algo muy difícil, pero para lo que tenemos herramientas.

Habla de tu obra expuesta recientemente ‘Donde juegan los códigos’. ¿Qué has querido contar?
Hay una línea muy delgada entre lo que es la caricatura y el retrato figurativo. Estas composiciones casi tienen un toque como extraño sin llegar a ser caricaturas. Se da esa línea que se parece a lo figurativo y eso produce malestar. Hay gente que ni lo mira. Y eso que está presentado como algo, por así decirlo, bonito, con colores apastelados.

Roberto López. Foto: Mamen Hernández

¿Cómo lo has elaborado?
Son collages. Una información, otra información y otra, pegada y solapadas unas con otras. Son pequeñas piezas como los impactos visuales que sufrimos. Al final son como transformaciones,  pequeños Frankensteins de nosotros mismos. Toda la línea de trabajo la hago con collage porque la pintura la saco del retrato mío o de familiares. En el caso de la obra Patio de recreo aparecen unas niñas con colores suaves que tienen una mirilla en la zona vaginal. Si miras por ella, ves imágenes de decapitaciones, abortos… La parte violenta de esta imagen se da también en que la gente que está acercándose al pubis de una niña. Hay mucha gente que no lo hace. Yo no personalizo en las niñas, ni hablo de nadie en especial, sino de nosotros mismos porque estamos en el juego.

Otro de sus proyectos: Etopeyas 
Aquí utilizo retratos, fotos DNI de familiares con los que también construyo pequeños Franskensteins de cómo podría ser la gente de mi familia a partir de distintas generaciones. Hay fotos de madres, de sobrinas… solapadas, que cuentan un discurso. La foto del DNI es realmente la foto que nos suplanta hoy en día.

¿En qué te inspiras a la hora de crear?
La mayor inspiración la tengo al irme a un centro comercial
. Está claro que los referentes están ahí, pero al final, al observar a la gente y a mi alrededor es de donde más idea he sacado.

¿Cómo percibes el mercado de las artes a nivel nacional?
Jodido. Al final este mundillo te conoce. Nos conocemos todos. Madrid es superpequeño. Y en el mercado, la opción hoy en día para alguien que se quiere dedicar a esto es irse fuera. La situación de España está haciendo que el currículum o la obra que aquí no se valora nada, fuera es mucho mejor valorada.

Tus vídeos también van en la línea de lo grotesco
Excepto uno de ellos, que habla de la burbuja en que vivimos, el resto sí van relacionados con lo monstruoso y la muerte, especialmente Renovación. Es algo así como que “me tengo que maquillar, me tengo que decorar a lo bueno, y  ¿por qué no a lo malo? Me levanto hoy, me pongo 18 gomas, me deformo y salgo deforme  al calle. ¿Quién me dice que lo aceptado es lo que dicen en la tele? Es un vídeo grabado en directo, una toma real, y duele. Y ahí está la clave: estamos anestesiados.  

¿Ya lo hemos visto todo y se crea costumbre?
Realmente la gente con la pintura se queda más traumada. Trabajo de profesor de Pintura e Historia del Arte y me doy cuenta de cómo la gente que ve pelis de miedo o que ha visto la caída de las Torres Gemelas luego se impacta con Saturno devorando a sus hijos. He visto llorar a gente con ese tipo de cosas. Esto es por lo anestesiado que estamos por las imágenes.

¿Impacta más una imagen fija?
Sí. Yo creo que estamos acostumbrados a “cuatro segundos y pasa”. El malo va a acuchillar a alguien pero va a pasar ya. Pero no estamos acostumbrados a que la imagen se quede fija. Por eso la muerte está muy mal vista. Por eso el dolor está muy mal visto. Y las imágenes grotescas.

El IVA, poder llegar a las galerías… ¿todo es un esfuerzo?
Los galeristas van a valor seguro, como cualquier negocio. Van a intentar meter a una persona que les dé dinero. La experiencia es que es difícil entrar. He vendido mi último cuadro de Dolls, que yo creía que no la iba a vender, pero gracias a participar en una exposición colectiva pude entrar en una galería.

¿Declaración de principios?
Toda la vida me he querido dedicar a esto. Tienes que ser claro con lo que quieras. Eres un artista emergente con 30 años y hoy se te pasa el arroz con 35. Yo considero que estoy haciendo una pintura que tiene su impronta, que hay una evolución natural. No es lo mismo lo que piensas con 15 años que lo que piensas con 40 y el tiempo que le dedicas.

 

Roberto López Martín

Edad: 31 años.
Profesión: Artísta plástico multidisciplinar.
De Aranjuez, Madrid
Su trabajo puede verse en http://robertolopezmartin.com

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Agosto Frío, rock virtuoso

"Somos unos antimodas"

Agosto Frío. Foto: Mamen Hernández
 

Empezar un proyecto musical es llenar un saco de entusiasmo. En cuestión de gustos, a pocos les agradaría un agosto frío, pero los dos Guillermos (Manzanares y Soloaga) y Alberto Clemente sólo se han adueñado de este nombre para dar forma a un nuevo grupo de rock con ganas plenas de subirse a un escenario, interpretar sus canciones y hacerse un hueco en la esfera musical. Baldosas Rojas se trasladó hasta su local de ensayo, una escuela de música donde los componentes imparten clase. Por aquel entonces, Miguel Simón era todavía el vocalista del grupo, pero por motivos personales "no puede venir". Ahora, pocos días después, esta joven banda busca voz para sus nuevas canciones. 

Agosto Frío es un grupo novel con un ímpetu feroz, cuyos integrantes charlan a la vez, se interrumpen, batallan. Será porque todos quieren compartir la emoción del momento. O porque en el fondo les urge sacar la energía que la ilusión primeriza les impone. Estos tres músicos, afincados en el distrito madrileño de Tetuán se han juntado para hacer rock en español tras conocerse en un concierto de Dream Theater, aunque ya se habían echado el ojo en los pasillos del conservatorio en el que estudiaban.

El siguiente paso fue hacer su propia banda, improvisar unos temas con instrumentos eléctricos y violá: darse cuenta de que tenían que crear algo propio. Y algo debió de cuajar bastante bien porque “hicimos un disco en tres meses”, señala Guillermo Soloaga.

Este trabajo homónimo incluye nueve canciones (diez en la edición mexicana) con un “rock potente” que presenta unas letras de experiencias “universales” donde el todo el mundo “puede sentirse identificado”. “No teníamos nada. Cada uno venía de un grupo diferente y de repente estábamos juntos. Pensamos que nos teníamos que encerrar con todas las ideas antes de enseñárselas a nadie. Y así, en tres semanas teníamos todas las canciones. Queríamos algo bastante sólido, algo serio”, señala Alberto. 

Tres meses después el disco estaba hecho. Parece que les costó más decantarse por el nombre de la banda que por la creación de las canciones. Tras bromas, propuestas dispares y todo un “infierno”, optaron por extraer su denominación de la canción Piezas, incluida en el disco.“Habla de una situación personal cuando el cantante y otros miembros del grupo estábamos bastante jodidos. Uno de los versos dice la niebla me cegó en este agosto frío, y fue esta frase la que se alzó con el premio.

A la hora de hablar del disco todos parecen tenerlo claro. “Hacemos un rock potente, un tanto virtuoso. Se nota que venimos de un conservatorio”.  Cualquiera que quiera advertirlo, puede descargarse el álbum desde la página web del grupo. “La compra del CD es realmente un acto altruista, un apoyo de alguien que decide comprarlo. Económicamente es un esfuerzo hacer un proyecto personal. Casi todos los miembros somos músicos y nos dedicamos a vivir de ello, y es cierto que nos gustaría que este porcentaje del grupo fuera mayor”, explica Alberto.

 

A la hora de hacer música, cada uno bebe de diferentes influencias, pero “somos bastante diplomáticos, nos gusta lo que hacemos”, señala Alberto. Aunque “somos muy críticos, que también es bueno”, agrega Guillermo Soloaga. Al igual que el resto del grupo, Soloaga es consciente de que “encontrar espacios donde tocar para los grupos emergentes es complicado”. Su compañero filas y tocayo, Guillermo Manzanares, va un poco más allá aportando el tono más crítico a la situación que vive la música actualmente. “Cada vez es más difícil actuar en directo en buenas condiciones y hacer un disco es una inversión económica”. En un momento en el que “nadie compra discos sabemos que hay que ganarle al directo, pero tampoco es posible entrar. Te piden un alquiler altísimo y entonces piensas: a ver si amortizo primero”.

Otra de sus sensaciones poco reconfortantes se deriva de que ahora incluso en festivales poca gente escucha. “Molaría mucho que los conciertos cortitos la gente se quede, den una oportunidad, pero es muy complicado”. Alberto, incluso, da otra vuelta de hoja. “Veo que muy poca gente hoy escucha música”, quizá motivados por la sobrecarga de música que dispara el mundo virtual. “Antes comprabas discos, los escuchabas de arriba abajo y ahora te bajas 40. Ya no tiene el mismo valor. Esto a nuestra generación le cuesta mucho asimilarlo. Lo de sufrir por conseguir algo”, explica.

Nuevo disco

Pero no todo son denuncias en voz alta. Agosto Frío tiene ganas de subir a un escenario, de “tocar y que nos conozca más gente. Que les guste lo que hacemos”, dice Soloaga. Por el momento ya han dado varios conciertos, se han presentado a concursos y en “todos  hemos acabado cuartos o quintos”, se ríen. Aunque eso tampoco les duele porque acuden a las convocatorias con la idea de que “nos escuchen y conozcan. Y si luego ganamos; pues mejor, porque lo vas a invertir en tu proyecto”.

Y en ello están ahora, trabajando con empeño en un segundo disco que va a seguir la misma línea del anterior, aunque con toque distinto. “Somos unos antimodas". Realmente sabemos lo que nos gusta y vamos a seguir aquí, no nos van a cambiar. Sí tenemos que modificar algo, aunque lo haremos sin seguir los cánones”, dice Alberto. Su nuevo proyecto  “volverá a tener una base rítmica potente, pero cambia la forma en la que hemos planteado los temas. La idea no es repetir demasiadas tomas, que podamos presentarlo en directo tal cual. El primero es bastante virtuoso. Ahora va a ser más puro. Sin el truco del técnico de estudio”, señalan. Además, a la voz de Miguel ya le han sacado algún parecido con la Bunbury, y “esa es otra de las cosas que estamos cambiando”, dijeron hace varias semanas. Y Miguel ya no está. Por eso el grupo busca cantante como señala en su página de Facebook. 

Su próximo reto es conseguir también oyentes en el mercado americano, para lo que han hecho entrevistas en México. Y tocar, tocar, tocar, que es la mejor forma de advertir “si somos los suficientemente buenos”. Su idea sería poder entrar en el circuito festivales. “Que la gente nos vaya conociendo porque si nos oyen. y a nadie le gusta el grupo, pues ya lo sabemos y lo hemos intentado, pero si nunca te ve la gente, no sabes si estás en el camino correcto.

Escucha El latido de la vida, de Agosto Frío

Versión acústica

 

Versión original

 

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